martes, enero 26, 2010

Recuerdos de pasados sentados



Cuerdo, me acuerdo y recuerdo
recuerdos ya permanentes,
recuerdos de sentimientos
nada cuerdos, sí valientes.

Recuerdo tiempos pasados,
pasaron y se quedaron,
pasaron deprisa y lentos,
y sin pasar, se asentaron.

Se asentaron en pasado,
en presente están sentados,
¿Se sentarán en futuro?
¿O ya se habrán levantado?

No quiero que se levanten,
pero si se han levantado,
les pediré que se acuesten
otra vez aquí, a mi lado.

Javier Velilla

viernes, enero 15, 2010

Yo quisiera amarla


Tenía una necesidad, un ansia. Me veía incapaz. El entorno evolucionaba, en todos los sentidos, y yo permanecía inmóvil, cual árbol de hoja caduca. Simplemente en mí cambiaban cosas superflúas. No las básicas, no los pilares.
Mi corazón se sentía un poco cansado de aquel amor, y aburrido con este ir y venir. Necesitaba un descanso, o un fuerte shock, según como se mire. Necesitaba comprensión, cariño, compañía, amor. Ese amor que uno nunca sabe si volverá. O al menos, si volverá con parecida intensidad.
Y tras un tiempo con ese pensamiento circular, aburrido y angustiante, que recorría cuerpo y mente, apareció usted. O mejor dicho, reapareció.
Reapareció reencarnando todos los valores que de usted me encantaron en su día. Reapareció con su misma sonrisa, con su misma energía y positividad, con idéntica alegría (quizá ese día un poco más), y se junto con la mía. Se juntó también con mis ojos abiertos de par en par, con la reciprocidad que se respiraba en el ambiente, y se unieron definitivamente, sus circunstancias y mis pensamientos.
Su caminar fue recto, manteniendo todo en su sitio, pero quizás a menos velocidad de la adecuada. Yo por mi parte, me fui negando. Y al contrario que San Pedro, me negué más de tres veces.
Iba retroalimentándome de esa negatividad, de esa incapacidad y de esa duda permanente que me aterra.
Y mientras, los pensamientos deboraban a los sentimientos, como Saturno devoraba a sus hijos, con crueldad, con saña, con velocidad y con ansia. Esos sentimientos equivocados, o mejor dicho, esos sentimientos a los que se quiso disfrazar, se hicieron grandes, y se quitaron el disfraz.
Salieron a la luz y se manifestaron como lo que siempre han sido, y se reivindicaron, pues se vieron amenazados.
Era el momento de no molestar más a esos sentimientos, era el momento de poner un punto y seguido.
Yo quería amarla como usted se lo merece y no pude, aunque quise. Estoy convencido de que usted sería el mejor partido, pero nadie elige a quien querer.
Nada como esta canción reflejó la situación, mi situación.



Javier Velilla

jueves, enero 14, 2010

Y morir sin un solo lamento


Fotografía: Helmut Newton

"¡Oh, encantadora belleza orgánica que no se compone de pintura al óleo ni de piedra, sino de materia viva y corruptible, llena del secreto febril y de la podredumbre! ¡Mira la simetría maravillosa del edificio humano, los hombros y las caderas y los senos floridos a ambos lados del pecho,
y las costillas alineadas por parejas y el ombligo en el centro, en la blandura del vientre, y el sexo oscuro entre los muslos!
Mira los omóplatos, cómo se mueven bajo la piel sedosa de la espalda, y la columna vertebral que desciende hacia la doble lujuria fresca de las nalgas,
y las grandes ramas de los vasos y de los nervios que pasan del tronco a las extremidades por las axilas,
y como la estructura de los brazos corresponde a la de las piernas.
¡Oh, las dulces regiones de la juntura interior del codo y del tobillo, con su abundancia de delicadezas orgánicas, bajo sus almohadillas de carne!
¡Qué fiesta más inmensa al acariciar esos lugares deliciosos del cuerpo humano!
¡Fiesta para morir luego sin un solo lamento!
¡Sí, Dios mío, déjame sentir el olor de la piel de tu rótula, bajo la cual la ingeniosa cápsula articular segrega su aceite resbaladizo!
¡Déjame tocar devotamente con mi boca la “Arteria femoralis” que late en el fondo del muslo y que se divide, más abajo, en las dos arterias de la tibia!
¡Déjame sentir la exhalación de tus poros y palpar tu vello, imagen humana de agua y de albúmina, destinada a la anatomía de la tumba,
y déjame morir con mis labios pegados a los tuyos!"

Thomas Mann (La montaña mágica)

La silla de Fernando


"Yo me he enamorado siempre de todas, simplemente con que fueran guapas. Con que estuvieran bien, así de buen aspecto... Y si había 3 ó 4, pues yo me enamoraba siempre de la más guapa, no de la más simpática. Me han caído mal siempre las mujeres que no eran muy bellas, pero en cambio eran simpatiquísimas. Esto, no sé porque, yo tenía algo en contra, no me hacía ninguna gracia."

"Yo creo que puede existir perfectamente una amistad entre un hombre y una mujer, siempre que ese hombre no sea yo. Porque yo no he podido nunca. He visto que había cerca de mi mujeres que me sentían como amigo y que eran amigas mías, pero siempre que no estuviéramos solos. Siempre que fuera en una reunión, "Ahí esta Fulanita, Fulanita es amiga mía". Pero yo no he sabido nunca tener trato amistoso... A mí no se me ocurría llamar a alguien por teléfono, a una chica para que saliera conmigo por la noche y me acompañara a mi vida de cabarets y de gasolineras, me parecía como inconcebible. No, osea, yo no he sabido nunca tener amistad, lo que se llama puramente amistad con las mujeres. Pero creo que es un sentimiento muy lógico, y que sí existe, y que hay hombres y mujeres que si pueden tenerlo."

"Yo lo que quería era el lujo, porque el lujo comprendo yo, lo comprendo muy bien, que es una estupidez, que es una tontería, que es algo despreciable, que casi es cursi, pero a mi me gusta. A mi me gusta el lujo. Y entonces me dicen, "¿Y qué es el lujo? ¿Tener alfombras y tapices?" "Eso, eso, eso es, tener alfombras y tapices, y que estuvieramos aqui todos los mismos que estamos ahora más tres criados, dos doncellas, un señor, bien fueran filipinos, o polacos, eso da lo mismo, pero, en fin, que hubiera eso. Y tener las atenciones completamente cubiertas. Yo ahora estoy medio bueno, medio malo, he tenido un arrechucho, y claro, pienso a veces, "¿Y no sería mejor que yo tuviera un enfermero o una enfermera constantemente en casa?" Para mi el lujo es no pensarlo, sino decir "Estoy medio malo, ¡Qué llamen a un enfermero!" "Esque no tiene casita" "¡Qué le hagan una casita y que viva ahí en una casita!" Y poder hacer viajes, pero de capricho, y de una manera super cómoda, en fin, el lujo. Y que todas las bebidas estan organizadas desde hace mucho tiempo que dice, "Diez años, quince años, veinte años" Bueno, pues que siempre fueran las de veinte años. Eso, Y esto de verdad no lo he conseguido, es lo único que yo me noto, un poco, bastante, bueno, absolutamente frustrado"

Fernando Fernán Gómez (La silla de Fernando)

viernes, enero 08, 2010

Tengo (como si nada hubiese ocurrido)


(Como si nada hubiese ocurrido)

Tengo una carrera.
Tengo una familia que se preocupa por mi.
Tengo equipos donde me dejan jugar.
Tengo una casa maravillosa.
Tengo un trabajo con el que disfruto.
Además me pagan por ello.
Tengo gente que me quiere un poquito.
Tengo un montón de conocidos.
Tengo un coche que me lleva a todos lados.
Tengo un equipo por el que sufro.
A veces, también me hace disfrutar.
Tengo unos amigos absolutamente geniales.
Tengo amigas maravillosas.
Tengo decenas de viajes por hacer.
Tengo algunos ya cumplidos.
Tengo miles de anécdotas.
Y millones de recuerdos.
He tenido varios amoríos.
Y algún amor.
Tengo que pedir perdón miles de veces.
Tengo muchisimas cosas.
Tengo una vida que vale una fortuna.
Tengo una felicidad envidiable.
Tengo mucho por contar.
Os tengo, os quiero.
He vuelto. (Como si nada hubiese ocurrido)

Javi Velilla

lunes, abril 20, 2009

En manos del tiempo


El tiempo pasa y pasa y pasa. Pasa tan rápido que a veces, cosas que parece que fueron ayer, se han olvidado en el tiempo, han sido ocultadas por los sedimentos del cauce del río de la vida.
Parece mentira, pero mucho tiempo después se pueden revivir sensaciones, no se si sentimientos, de aquel tiempo pasado. Desde entonces creo que no las había percibido, que no las había notado, pero hoy he olido el mismo olor que cuando espiaba tus manos sin que me vieras.
Sabes y sé que siempre será algo especial, una historia inacabada, y desconozco si llegaremos algún día a saber si tendrá fin o el tiempo mantendrá la incógnita. Si volveré a ser un niño o si me haré viejo y me iré a dormir sin que me cuenten el final del cuento.
Sin embargo, durante todo este tiempo, han habido otros sentimientos, no se si sensaciones, que han perdurado inalterables como la historia, y me temo que permaneceran inmortales como el tiempo.
(...porque alguien merecía una entrada así...)

Javi Velilla

jueves, abril 16, 2009

Partida ganada


Hablaba el otro día con una amiga. Una persona especial. Sobre la esperanza y la desesperanza, sobre la ilusión y la desilusión, sobre el amor y el desengaño.
Siempre, decía ella, que una persona se siente capaz de entregarlo todo por otra, hay algo que lo frena, que lo deniega, que lo escupe. Partida perdida.
Continuaba afirmando que cuando consigues deshacerte de un amor enfermizo, venenoso, adictivo; cuando consigues superarlo, al menos en un buen porcentaje; cuando consigues empezar a sacar un clavo con otro más nuevo, entonces, sólo entonces, tu ilusión choca con el muro de la realidad, del desengaño. Partida perdida.
Muchas veces ese amor residual, ha formado parte de ti durante largo años, y únicamente, dicen, con la perspectiva de los años, puedes contemplar, sin ayuda de catalejo o prismáticos, lo triste y vergonzosa que ha sido tu vida amorosa, los sótanos a los que has descendido por hacerle feliz, la mierda que has tragado por volverle a ver, lo que hay que llorar para verle una sonrisa. Partida perdida.
Y esto debe ser lo que llaman estar ciego de amor.
Pero, como dice una canción de Los Caños " ...la partida está en tu vida, porque te hayan hecho daño no puedes pensar que yo también lo haría, como explicarte que no, que yo no lo haré...". Es complicado prometer que no vas a hacerle daño a una persona a quien aprecias, pero no se puede decir que no tenga razón, que porque alguien, uno, dos o cien, te hayan hecho daño, no puedes pensar que todos te lo puedan hacer. Pueden pasar amores residuales, ilusiones estancadas, proyectos destrozados, pero siempre, siempre tiene que existir un agujerito, un cajón, y si puede ser un armario, lleno de esperanza, de ilusión, de vitalidad, y de sonrisas. Siempre tiene que estar el cajón abierto y expectante, porque quizá, cuando menos te lo esperes, por quien tú estás dispuesta a darlo todo muera por darlo todo por tí, y entonces, todo, lo bueno, lo malo y lo regular, no valdrá nada. Entonces nada valdrá nada, ni el tablero, ni los dados, ni los jugadores, ni las partidas perdidas, Sólo valdrá que está vez la partida, la habrás ganado.
Javi Velilla

miércoles, abril 08, 2009

El juicio de un sueño


Hay veces en la vida en la que cumples unos objetivos, alcanzas unas metas, o te superas en algún aspecto determinado. Otras, sencillamente, se hacen realidad tus sueños.
A veces, que un sueño se haga realidad puede depender únicamente de una fracción de segundo,de un abrir y cerrar de ojos, por ejemplo, puede ser, simplemente, un beso. En el tiempo que dura un beso, puede suceder algo tan sumamente importante como para crear una explosión de ilusión, de esperanza, de alegría y de absoluta felicidad que cambie radicalmente la vida de una persona.
Quizá justo detrás de ese fugaz beso, nos encontremos de nuevo con un precipicio de negatividad, de pesimismo, y de soledad, pero nadie nunca te puede arrebatar tu explosión, tu Big Bang de los sueños, tu culminación.
Y esto sucede porque a veces, un sueño puede arrastrar matices contrapuestos. Sin embargo, esos temibles y desgraciados baches del camino sólo podemos afrontarlos con los sedimentos de nuestra pirotecnia, en los cuáles nos apoyaremos hasta que el destino nos juzgue y dicte sentencia de si somos culpables o inocentes, y nos condene a visionar el mundo desde los barrotes de la prision de la realidad, o nos deje el libertad, condenando al culpable verdadero del entuerto, al responsable de que la duración de un sueño haya sido inversamente proporcional a las ganas de repetirlo.
Y es que, mi hambre y mis ansias de superación sobrepasan al Tribunal de la Haya, y mi inconformismo es tal que recuriré la sentencia tantas veces como sea necesario hasta que me declaren totalmente inocente de mi beso, y mi libertad me condene a tener que repetirlo cada noche antes de dormir, mientras te hago sonreir una vez más.

Javier Velilla

martes, marzo 31, 2009

Cosas mías


No sé si existe la perfección o no, tampoco me importa demasiado. Tampoco me interesa que lo intentes o que lo pretendas parecer. Cada uno es como es y mientras nadie diga lo contrario, todavía te faltan gestos para que tu estatus pierda puntos y descienda de lo más alto.
Y puedes estar tranquila pues tienes puntos extra de sobra, se podría decir que un buen colchón. Esa sonrisa, esa madurez y ese saber cumplir una palabra dada, son muestras inequívocas de que no ando desencaminado.
Y aunque tengas todos esos puntos no eres perfecta, no eres la novia perfecta como dicen por ahí, o eso dices tú. Y te pido que no lo seas, porque sería aburrido y yo sería egoista. O quizá yo sea un egoista pidiéndote que le aburras, no lo sé.
Me siento inseguro, indeciso, embobado. Me siento como si nuestras edades se hubiesen intercambiado.
Supongo que de primeras has cruzado un umbral, un filtro que poca gente supera. Y soy de primeras impresiones. Y además de serlo, me creo eso de que los niños y los borrachos siempre dicen la verdad. Tiene buena pinta, pero no es fácil.
Me gustaría poder desafiar a la realidad y reirme de ella, buscaría un momento de perfección pasajera que te confirmase en el podio. Buscaría convertirte en una estrella importante en el firmamento, pero aunque parece que el cielo esta cerca de nosotros, está muy lejos. Sólo la encargada tiene la cuerda que me lo ponga, al menos una vez, al alcance de la mano.
El resto, es cosa mía.

Javier Velilla

jueves, marzo 12, 2009

No quiero

Me pongo a escribir sin saber de que voy a hablar, porque no quiero hablar de nada.
No tengo nada que contar, o mejor dicho, no se como contar lo que querría, porque no se ni lo que quiero, ni lo que siento, ni lo que pienso.
Quizá lo único que se es lo que me gustaría.
Estoy flotando en una nube de indecisión, de relajamiento, de tranquilidad, y ¿por qué no? De pasividad...
No se si andar, si correr, si echar marcha atrás. Sólo se lo que he sentido y lo que me han hecho sentir. Sólo tengo claro lo que no quiero volver a sentir, y lo que no quiero volver a ver. Porque no quiero...
Por momentos me dan ganas de acabar con este blog, que quiero matar antes de que agonice. Quiero matarlo a la par de su hermana gemela, que también está candelando. Algún día os hablaré de esa hermana. Pero hoy no. No me apetece, no quiero...
No quiero ni pensar, ni organizar, ni ver, ni sentir. No quiero recordar, ni sufrir, ni oir. Sólo quiero hacer camino y ver el paisaje. Andar a ninguna parte forjando mi personalidad y mi caracter con el paso del tiempo, viendo pasar los árboles, los animales, los humanos, y las humanas. Después, cada uno se pondrá en su sitio el solito. Unos subiran (pocos), otros bajaran (con los que ya han bajado), y así iremos haciendo la purga natural e irremediable de la vida, filtrando impurezas y manteniendo sólo lo esencial, lo primordial, lo necesario, lo que quiero. Lo demás, no me interesa....no lo quiero.

Javi Velilla

martes, febrero 10, 2009

Yo tampoco lo haría


Nunca fui demasiado querido por mi carácter. Tampoco lo pretendo. Si bien, nunca me faltaron amigos ni gente alrededor. Lo cual no quiere decir que estuviese acompañado, o al menos que me sintiese acompañado.
Muchas veces he tenido mucha gente alrededor, pero me he sentido solo. Hoy me siento sólo.
Mi carácter es fuerte, duro, agrio. Y eso no gusta. Mi carácter es de esos que poca gente soporta, que poca gente entiende, pero esa poca gente es el motor que me hace vivir. Esa poca gente es aquella en la que descargo todos mis repetos, que merece toda mi atención, y toda mi vida, si fuese necesario. Esa gente que sabe entenderme, que saber comprenderme, y aun así me acepta y me quiere, esa gente lo merece todo. Esa gente que sabe que soy un ser muy imperfecto, lleno de defectos, pero con algunas virtudes y sobre todo algunos valores.
Hace poco hablaba con un conocido de que hoy en día no se aprecian los valores. ¿Qué fue de la amistad? Lo más grande y preciado de esta vida, y no vale nada... La amistad es dura, pero producente, merece la pena. La amistad te ayuda a crecer y a ser mejor persona. La amistad te reprende cuando es necesario, y te alaba cuando es el momento.
Un amigo mío me ha recordado últimamente una frase que ya conocía y que hace tiempo que forma parte de mi "Cuaderno de frases", y es que "No necesito amigos que cambien cuando yo cambio, y asientan cuando yo asiento. Mi sombra lo hace mucho mejor."

Entiendo a esa gente que no me quiere, que no me comprende, que no acepta mi carácter. Y no les guardo rencor. A veces, me miro, y yo tampoco me querría.


Javier Velilla

lunes, febrero 09, 2009

Todo o nada


Tengo un sueño. "I have a dream" Pero no, no soy Luther King. Sólo soy un paleto solitario con una ilusión. Con una obsesión.
Sólo una idea imaginada, una realidad sin fundamento, una ilusión ilusionante, o un nada, si usted prefiere puede llamarle nada.
Deseo ese nada con esperanza, con impaciencia. Espero una señal a cada momento. Un mensaje que diga que ese nada es algo, o al menos que puede llegar a serlo.
¿Cómo puede alguien esforzarse en llegar a conseguir un nada? Sinceramente pienso que lo hago porque me resulta difícil alcanzarlo. Como difíciles me resultaron otros muchos nadas. Algunos fueron algo, otros se quedaron en nada, y uno, llego a ser todo.
Este nada es lo más parecido al todo. Parece extraño pero es así. No es una contradicción, es sólo una diferencia temporal. De hecho, es el nada más parecido al todo que he visto nunca.
Pura ficción. Un guión a base de sueños despiertos y sueños dormidos. Sueños empapados en alcohol y sueños regados de excitado sudor. Los sueños, al fin y al cabo son nada, mientras la realidad es todo.
Tu eres todo ahora mismo, pero quizá mañana no seas nada. Y mi sueño, que es nada, quizá mañana sea todo.
Javier Velilla

viernes, enero 23, 2009

De Princesas y Principes...


Una historia repetida. Esta ya me la sé. La he visto otras veces. Me sé el final, pero cada vez que la veo, confío en que algo haya cambiado, y realmente siempre cambia algo. El guión es el mismo, pero ves cosas que antes no había. Creo, que los personajes cada vez se quieren más, pero cada vez se lo demuestran menos. Como si ellos hiciesen una película nueva cada vez que yo la vuelvo a ver. Me gusta la peli, y me gustaría que al final, después del próximo "The end", los protagonistas fuesen felices y comiesen perdices...
Deja vu´s que vuelven siempre, película repetida. 2 horas de sufrimiento, pero final feliz. ¿Final feliz? Eso me suena... Pero, ¿pasa sólo en las películas? ¿O podré ser el padre de tus hijos? ¿Podre hacerte el amor todos los días? ¿O eso sólo pasa en las películas?
En fin, mientras el director se decide por que final elegir, los espectadores nos limitaremos a comer palomitas, sin hablar, ni hacer ruido. Y cuando la peli acabe, no aplaudiremos, por mucho que nos haya gustado (odio aplaudir en el cine), pero si que lo celebraremos por todo lo alto.
Quizá cuando acabe, si el final es feliz, puedas pasar a buscarme a la puerta del cine, y llevame a palacio, a mi palacio, a nuestro palacio, para ponernos comodos, cenar a la luz de las velas aromaticas del Ikea, y tumbarnos abrazados, tapados con una manta, y besándonos como si fuese nuestro primer día, como si fuesemos niños de guardería, como si fueses una Princesita de película, y yo tu Príncipe...
Llámame infeliz, pero mi esperanza me dice que la historia de la Princesita y el Prçincipe, todavía puede acabar bien...
¿Qué me dice Princesa...?

Javier Velilla

viernes, enero 09, 2009

Final feliz






"No siento dolor, tampoco rabia, ni odio, ni resentimiento. Es curioso porque esos tres sentimientos me han acompañado desde que era un niño. Engendrados por las palizas de mi padre, y la indiferencia de mi madre. Borré de mi interior cualquier rastro de humanidad, y me convertí en una fiera. Perseguí con ansia el poder, y recorrí de su mano un camino de muerte y sufrimiento. Los hombres me temían, las mujeres, se metían entre las sábanas de mi cama. Poder, riqueza, fama. Conseguí todo lo que había deseado, y sin embargo, me sentía muerto. Sí, estaba muerto. Y para darme cuenta bastó sólo una mirada. Una mirada que giró mi vida 180º. Ella me miró de una forma diferente. Vio que dentro de la fiera todavía existía un poquito de humanidad. Y ella me trajo de nuevo a la vida. Me dio el cariño que siempre había necesitado. Fue mi razón para sobrevivir, para dejarlo todo atrás, y querer empezar de nuevo. Me arrepiento de muchas cosas, pero no cambiaría por nada del mundo un último amanecer al lado de ella. Si este es el precio que debo de pagar por haber amado, no hay nada en toda mi vida que me haya salido más barato. No siento dolor, sólo quiero quedarme así, para siempre, en los brazos de Catalina."

Final trágico, final feliz. ¿Hay alguna manera más bonita de abandonar este mundo, que en los brazos de la persona a la que amas?

Porque sin duda mi muerte quiero que sea así. En los brazos de la mujer de mi vida, con la que peleé y luché lo indecible para poder estar juntos. Con la que superé todas las barreras que se nos interpusieron para poder besarla, aunque fuese a escondidas. Con la dueña de mis lágrimas, y de mis sonrisas. Con ella, que me juró amor eterno. Con quien prometí ser el padre de sus hijos. Con quien prometió ser la madre de los míos. Con esa persona que, como al Duque, giró mi vida 180º. Con quien la muerte, sería un precio barato que pagar por haberla amado.

Javier Velilla

miércoles, enero 07, 2009

Más cerca que nunca


Todo comenzó en la barra de aquel bar... Bonita canción que solo quiso quedarse un rato. Desde el día en que todo comenzó en esa cálida barra de bar, mi mirada ha sido sólo tuya. No se que tienes, no lo sé.
Siempre desde entonces moviste mis ojos a tu antojo con cada movimiento de caderas. Me hipnotizaste hasta el punto de montarme mi propia película, de creerme cosas que sólo mi mente veía. Películas que me llevaron por partida doble a casa de la vergüenza. Queriendo y sin querer, pero sólo por quererte.
Me hipnotizaste y me creí, esta vez con tu ayuda, que estaba más cerca que nunca. Me lo creí, una vez más, soy un infeliz. Pensé que las dos orillas del río estaban a puntito de juntarse con ese bonito puente, cuando se pararon las obras. El jefe, tu jefe, ordenó abandonarlas, porque no le gustaban. No transcurría la obra como el quería, no había diseñado él ese plano nocturno. No le gustaba como quedaba el puente que me llevaba hasta la orilla florecida. No sólo mando parar las obras, sino que las echó atrás y pretendió construir un puente similar al que ya hubo antes. Un puente nuevo, sí, pero similar al anterior.
Ahí cayó mi gozo en un pozo, porque veía mi orilla más cerca que nunca, porque te veía más cerca que nunca. Te diré que casi estaba estirando la mano para regalarte una flor de tu orilla, pero no me dejo el jefe, tu jefe.
Debo decir que me gustaba más hacer puentes por libre, hacerlos yo mismo, sin jefe, sin nadie. Pero el jefe es el jefe, y tu jefe es tu jefe. Y a ti te gusta este jefe, ¿o no?. Bueno, por si acaso no tiraré mi puente, por si algún día quieres que lo acabemos y lo celebremos, flor en mano, en la barra de aquel bar, donde todo comenzó.

Javier Velilla

martes, diciembre 30, 2008

Jugar con joyas


Sabías que te iba a pasar factura. Lo sabías. Seguro que te lo dijeron por activa y por pasiva. Y no hiciste caso. Ni siquiera a tus amigos.
Sabías que estabas tensando mucho la cuerda. Y la cuerda, con los años iba perdiendo consistencia. Tu humillante actitud segaba lentamente pero sin cesar, cada uno de los filamentos que la conformaban.
Sabías también que tarde o temprano se rompería. Que un trato así tiene validez sólo a corto plazo. A nadie le gusta que le pisoteen, pero a veces, lo permitimos durante un tiempo. Somos así de idiotas... y de ignorantes. Seres confiados que siempre ven ese rayo de la luz del cambio dentro de la más profunda oscuridad.
Y aún así abusaste. Una y otra vez. Un día tras otro. Una llamada detras de la anterior. Con toda tu geta, ¡Olé!
Supongo que tu también pensabas que sería tuya para siempre. Y lo hubiera sido, de hecho lo fue. Y si me apuras, todavía hasta lo puede ser. Pero no así. No a cualquier precio.
No puedes pretender llevarte un Rolex de una relojería, y prenteder que te lo regalen. (Hablo en estos términos porque quizá son los que mejor entiendes) Las joyas, puedes comprarlas. A las joyas (como personas), te las tienes que ganar. Sin regalos y sin lujos. No te pedían lujos. Te pedían, sólo, un poquito de cariño, un chin de comprensión. Quizá la joya hubiese sido tuya sólo con una educación básica. Sólo con que no abusases de su amor. Quizá sólo con eso.
No se como te parecera de cara la joya. Pero a mi, despues de habermela probado, de haberla tenido en mi mano, y de haberla podido sentir, me parece un precio de risa. De RISA. Como si te vendiesen tu Rolex por 0´10 cts, y te regalasen una botella de Möet & Chandon para celebrarlo.
En tu vida tuviste una oferta así. En tu vida. Era una joya, única. Supongo que tu egocentrismo un día dirá basta, y te tocará tirarte de los pelos. Te tocara arrepentirte de lo que hiciste, de lo que tuviste y dejaste marchar, de lo que no hiciste porque se quedará. Te pasaron el mejor diamante del mundo por delante, lo tuviste tanto tiempo, que pensaste que siempre estaría ahí, y tu ignorancia en este tipo de diamantes sólo te permitio ignorarlo.
No eres el primero ni el último que la caga, ni siquiera con ella, pero otros quizá mantengamos su amistad. Y ser amigo de un diamante, te aseguro, que es un orgullo.
Era una ganga, ¡Almendrón! Una ganga.
Y se fue, se fue de tanto esperarte, de tanto soñarte, de tanto arrastrarse. Le hiciste borrar su condición de mujer, su condición de inteligente, su condición de diamante. Sólo por tí. Y sólo lo ignoraste.
Cuantas veces subió por ti. No por tu placer, ni por su placer, sino por el placer de poder tenerte. Ese era su placer. El sueño de que algún día la tratase como se merecía. Como te proponía. Y es que nadie te lo va a poner tan fácil. Nadie volverá a bajar esas escaleras llorando, no de momento. Hasta que engañes a otra, si es que después de haber dejado pasar a un diamante, te siguen quedando ganas de juguetear con las joyas.
Se ha cansado, lo ha terminado, te ha borrado, por tensar tanto la cuerda... ya lo sabías.

Javier Velilla

domingo, diciembre 28, 2008

Si pudiera vivir...


"Si pudiera vivir nuevamente mi vida,
en la próxima trataría de cometer más errores.
No intentaría ser tan perfecto, me relajaría más.
Sería más tonto de lo que he sido,
de hecho tomaría muy pocas cosas con seriedad.
Sería menos higiénico.
Correría más riesgos,
haría más viajes,
contemplaría más atardeceres,
subiría más montañas, nadaría más ríos.
Iría a más lugares adonde nunca he ido,
comería más helados y menos habas,
tendría más problemas reales y menos imaginarios.

Yo fui una de esas personas que vivió sensata
y prolíficamente cada minuto de su vida;
claro que tuve momentos de alegría.
Pero si pudiera volver atrás trataría
de tener solamente buenos momentos.

Por si no lo saben, de eso está hecha la vida,
sólo de momentos; no te pierdas el ahora.

Yo era uno de esos que nunca
iban a ninguna parte sin un termómetro,
una bolsa de agua caliente,
un paraguas y un paracaídas;
si pudiera volver a vivir, viajaría más liviano.

Si pudiera volver a vivir
comenzaría a andar descalzo a principios
de la primavera
y seguiría descalzo hasta concluir el otoño.
Daría más vueltas en calesita,
contemplaría más amaneceres,
y jugaría con más niños,
si tuviera otra vez vida por delante.

Pero ya ven, tengo 85 años…
y sé que me estoy muriendo."

Jorge Luis Borges

"En recuerdo de tiempos mejores..."

martes, diciembre 23, 2008

Un millón de cicatrices



Hoy he vuelto a encontrar mi corazón, mejor dicho, llevo unos días encontrándolo. Llevo unos días volviendo a pensar en mi, abriendo mi mente, mirando más allá de todo esto que yo creé.
Es un bucle que me ha tenido atrapado mucho tiempo, por el cual he estado obcecado en mi mismo y en mis circunstancias. Creo que es algo pasado y pasado está. Pero he pensado mucho, quizá más que en cualquier otra cosa en mi vida.
Ha sido como una montaña rusa, con muchos altibajos, con momentos gloriosos de éxito total e inmejorable, y con otros desastrosos, lamentables y totalmente desagradables. Ha provocado multitud de cicatrices, no se si un millón, pero muchas, muchísimas. Algunas más profundas, otras menos. Algunas ya están cerradas, otras todavía no. A nadie culpo más que a mi, sabía que todos esos cortes podían producirse y seguí caminando. Sabía cuando y donde me iba a cortar y puse la mano. Nadie me cortó, fui yo quien se acerco al cristal.
Necesitaba una ilusión, que no se si la tengo, pero la quiero tener. Necesitaba algo diferente, una apretura de miras. Un empujoncito de alguien que me ayudase a conseguirlo, alguien a quien todavía no le haya fallado, y que quiera confiar en mí.
Alguien que, sin saberlo, me ayude a encontrar del todo mi corazón, me aleje de mis paranoias y de mis pensamientos utópicos, me baje a la realidad y me implante alegría, positivismo y ganas de vivir.
Alguien que me perfore hasta lo mas hondo de mi interior, que aprenda a conocerme, a quererme. Alguien, podeis ser varios.
No quiero encerrarme más, quiero dar todo lo bueno que tengo, quiero quererme y quiero querer, quiero derribar el muro de fortaleza que aprarentemente llevo conmigo y abrirme al mundo como alguien sensible, si es que es posible...
Quiero ser yo, no pretendo crear un monigote que sea como yo quiero, sólo ser yo, sin miedos, sin enajenaciones, sin barreras, yo, sólo yo, con todas mis cicatrices curadas.
Javier Velilla

miércoles, diciembre 17, 2008

Me dediqué a perderte



Quizá llegue un día, quizá lejano, quizá no, en el que esta canción cobre sentido. Alguna vez he sentido que yo ya la utilicé. Pero espero no volver a hacerlo. No quiero volver a dedicarme a perder a nadie, al menos, al nadie que merezca la pena.
Dicen que nada se echa de menos hasta que ya no está. ¡Qué verdad más verdadera! Y es que muchas veces no te das cuenta de que te estas dedicando a perder a quien quieres, a quien te importa. Crees que todo sigue su cauce, que nada va a pasar, que las cosas van a ser como deben ser, como tienen que ser... pero hay veces que no. A veces es a tí a quien para la guardia civil, o a veces eres tú el que tiene el accidente. A veces esa relación que pensabas que nunca podía abandonarte llega a un punto de no retorno, y sí, te abandona.
Y sólo entonces piensas en cada mala palabra, en cada abrazo que no diste, en cada sonrisa que no mostraste, en la falta de paciencia, en cada pérdida de respeto, en cada llamada que no contestaste, en cada beso que te guardaste para tí.
Sólo entonces se te pasa por la mente la palabra perdón, aunque a veces ni siquiera tu orgullo te permita pronunciarla. Sólo entonces sabes que te has pasado.
Y pensabas que tu amor no se iría nunca y que siempre iba a estar ahí. Pero tu amor ha decidido que ya fue suficiente, que la vida la diseñaron para ser felices, y que esos momentos felices que a veces compensaban, ya no compensan, porque tu único y desconocido objetivo fue dedicarte a perderle. Sin saberlo, sin quererlo, pero sin evitarlo.
Solo ahí te das cuenta de que el mismo daño que tu has hecho se te multiplica en tu contra. Porque sufres el daño que hiciste y el que supone esa situación.
Y entonces es cuando vuelves a recordar esos ojos azabache que dejaste de contemplar, y esa sonrisa feliz que borraste con el tiempo, esos abrazos protectores que aparecíian sin ser llamados cuando más los necesitabas. Y entonces te das cuenta del tiempo que perdiste, de las cosas que no van a volver, y de lo tonto que has sido por dedicarte a alejar, cada día más, a tu amor amado.
Seguramente todavía puedas reconducir tu camino, quizá todavía no es demasiado tarde, quizá siga viva la esperanza. Si así es, si todavía no se ha llegado al punto fatídico, ¡Reacciona! Y hazlo antes de que sea demasiado tarde.
Ama a quien amas, y nunca, nunca, tengas que cantar esta canción, porque para entonces le habrás perdido para siempre.

Javier Velilla

jueves, diciembre 11, 2008

Impresiones de un derby aragonés



El sábado pasado, se disputó, en el estadio municipal de La Romareda, un derby futbolístico aragonés que llevaba más de cinco decenas de años sin celebrarse. El Real Zaragoza y la S.D. Huesca volvían a medir sus fuerzas, esta vez en segunda división.
El encuentro venía tiempo celebrándose, de alguna u otra manera, incluso antes de que ni Zaragoza ni Huesca contasen con equipos en la Segunda División (me niego a llamarle con el nombre ese que le han pueso actualmente). Tanto en Huesca como en Zaragoza, se tenían en cuenta las situaciones en sus respectivas divisiones hace meses, pensando en un posible futuro derby.
Era frecuente escuchar en Huesca cánticos del tipo: "El años que viene, derby aragonés", celebrándo su posición privilegiado en lo alto de la Segunda División B, y de paso mofándose de que el Real Zaragoza se encontraba en puestos de descenso, y con pocos síntomas de poder liberarse de la categoría de plata. En la capital maña, también podían intuírse los miedos del posible derby, pero con la única pena de que el Zaragoza perdiese la categoría.
Una vez se confirmaron tanto el ascenso de la S.D. Huesca, como el descenso del Real Zaragoza, se comenzó a hablar, ya de una manera real del derby. Se miraron con atención las fechas, y todos estaban expectantes. Todos ya, teníamos ganas del duelo.

Me llama mucho la atención, y aqui hago un inciso, que en Huesca se alegren tanto de las desgracias de Zaragoza, principalmente en este tema del fútbol. Y lo digo con conocimiento de causa. Estoy estudiando mi carrera allí, en Huesca, siendo zaragozano, y me produce una cierta tristeza que Huesca, una ciudad tan bonita, y tan plagada de gente maravillosa, tenga ese cierto odio hacia nosotros. Más todavía, porque no es un odio compartido, no es una rivalidad mutua. Zaragoza no pretende compartir con Huesca, sino todo lo contrario. El año pasado, muchisimos zaragozanos y zaragocistas, nos alegramos (me incluyo) en el ascenso del Huesca. Ví los partidos de ascenso, y vibré como si de mi Zaragoza se tratase. Lo siento, no lo entiendo.

Volvamos al derby. Por fin, llegó la semana en cuestión. tengo que confesar que estaba impaciente. No podía ni pensar en una posible derrota, tenía la ambición de ganar y de dejar las cosas en su sitio. No quería ni pensar en las posibles burlas de los oscenses o de los tocanarices sin más (gente que ni es de Huesca, ni es del Huesca).

La expectación era máxima. Una Romareda al borde del lleno absoluto, y miles de oscenses desplazados a la capital, sin otro objetivo que untarle el morro al "gallito" de la categoría.

El ambiente que se respiraba era, sinceramente , bueno. Había leído en la prensa algo sobre el hermanamiento de algunas peñas, y todo parecía ser bastante cordial, pero, todo tenía que torcerse.

Unos 20 minutos antes de que comenzase el partido, algún ilustrado pensó que era el momento. No bastaba con animar y alentar a la Sociedad Deportiva, sino que se debía comenzar con los insultos. Y comenzo un "Es cheposo el que no bote". (Debo aclarar, para quien no lo sepa, que a los de Zaragoza nos llaman "cheposos", siendo común este canto, y a los oscenses les llamamos "fatos", ambos despectivamente, pese a lo que diga Petón). El cantico duró....pues unos pocos segundos, porque ni la afición zaragocista entró al trapo, ni les quedó demasiado curioso el cántico, que digamos.

El partido empezó, con un gran tifo del Colectivo 1932, donde se exhibían todos los títulos que ostenta la ciudad de Zaragoza. Y continuó con un buen tifo vocal, que duró todo el partido.

Debo decir que la afición del Huesca estuvo también muy animada durante casi todo el partido, a pesar de los periódicos canticos ofensivos.

Futbolísticamente, debo descir que a mi opinión fue un partido igualado que se determinó por ambas expulsiones. La autoexpulsión de Arizmendi, que permitió que el Huesca se adelantase hasta el 0 -2, nos hizo pensar, a muchos zaragocistas, en lo peor. Y la inexistente expulsión de Helguera, cuando más apretaba el conjunto local, y que acabó por derrumbar la resistencia oscense, en los que para mi fue un justo empate.

Respecto a los cantos de la afición del Huesca, quiero aplaudir, felicitar, y de paso, enorgullecerme, de la actitud de la Romareda, y en especial del Colectivo 1932, que no sólo no hizo caso a estos insultos, sino que los aplaudió educadamente, no entró al trapo, y los cantó a coro con la afición visitante, en lo que fue un ejemplo de caballerosidad, de saber estar y de elegancia, a lo que los aficionados altoaragoneses no pudieron hacer otra cosa que callar y volver a sentarse. Repito un 10 para la afición maña, y un 11 para el Colectivo 1932.

A partir de ahí, espero que se reflexione, y se actúe en consecuencia. Que son dos equipos cercanos, hermanos, y que deberíamos alegrarnos de los éxitos ajenos, y pese a darlo todo pos su equipo cada cual, pensar que somos los dos máximos equipos de Aragón (ojalá algún día se incorpore el Teruel y esto sea un juego a tres bandas) y que somos un espejo de Aragón en España.


Javier Velilla