Princesas
miércoles, diciembre 27, 2006
Princesas
jueves, diciembre 07, 2006
¡No al acoso escolar!
"Cuando el ser no es más que arcilla fresca, basta un roce para dañarlo. Se puede estar al lado de los fuertes, y aprovechar las ventajas de golpear el primero. Quizá eso justifique a los verdugos. Pero al débil no le queda otra defensa que ser piedra a merced de la erosión. Una infancia alimentada de miedo no desaparece con las canas. Es un trozo de memoria que nunca termina de pudrirse. No la callan las conquistas de la vida, pues siempre tendrá fantasmas dispuestos a humillarnos por nuestros defectos. El infierno, presumo, no es más que un patio de colegio"
Juan J. Fermín
La soledad

Se puede aprender a convivir con la soledad, incluso pasar buenos ratos con ella, no te queda otro remedio. Pasas horas mirando la calle, viendo a la gente feliz deambular en compañía, y tú, solo. Analizas y piensas que a veces es mejor, pero es solo una manera de justificar tu situación. Quieres creer que es posible ser feliz así, pero sabes que es imposible. No se puede ser feliz sin gente que te quiera a tu alrededor.
Sueñas con que llegue esa mañana que tantas veces has soñado, esa mañana en que todo cambia, en que, al levantarte, todo el mundo te quiere, te mima, te cuida, y se preocupa por ti. Esa mañana en la que te sientes importante, en la que te ves reconocido, en la que alcanzas la felicidad, en la que eres tú.
Pero de momento estas ahí, aparte, solo.
Javier Velilla
martes, diciembre 05, 2006
El arbol de los amigos

Existen personas en nuestras vidas que nos hacen felices por la simple casualidad de haberse cruzado en nuestro camino.
Alguna recorren el camino a nuestro lado, viendo muchas lunas pasar, mas unas apenas vemos entre un paso y otro; a todos les llamamos amigos y hay muchas clases de ellos.
Tal vez cada hoja de un arbol caracteriza uno de nuestros amigos. Los primeros que nacen del brote son nuestro amigo papá y nuestra amiga mamá que nos muestran lo que es la vida.
Después vienen los amigos hermanos, con quienes dividimos nuestro espacio para que puedan florecer como nosotros. Pasamos a conocer a toda la familia de hojas a quienes respetamos y deseamos el bien.
Mas el destino nos presenta a otros amigos, que no sabíamos que iban a cruzarse en nuestro camino. A muchos de ellos los denominamos amigos del alma, de corazon. Son sinceros, son verdaderos. Saben cuando no estamos bien, saben lo que nos hace felices.
Y a veces alguno de esos amigos del alma estalla en nuestro corazón y entonces es llamado un amigo enamorado. Este da brillo a nuestros ojos, música a nuestros labios, saltos a nuestros pies.
Mas también hay amigos por un tiempo, tal vez unas vacaciones o unos dias o unas horas. Ellos acostumbran a colocar muchas sonrisas en nuestro rostro durante el tiempo que estamos cerca. Hablando de cerca, no podemos olvidar los amigos distantes, aquellos que están en la punta de las ramas y que cuando el viento sopla siempre aparecen entre una hoja y otra.
El tiempo pasa, el verano se va, el otoño se aproxima y perdemos alguna de nuestras hojas; algunas nacen en otro verano y otras permanecen por muchas estaciones. pero lo que nos deja más felices es que las que cayeron continúan cerca, alimentando nuestra raíz con alegría. Son recuerdos de momentos maravillosos de cuando se cruzaron en nuestro camino.
Te deseo, hoja de mi árbol, paz, amor, salud, suerte y prosperidad.
Hoy y siempre.
Simplemente porque cada persona que pasa en nuestra vida es única. Siempre deja un poco de sí y se lleva un poco de nosotros. Habrá de los que se llevarán mucho, pero no habrá de los que no dejarán nada. Ésta es la mayor responsabilidad de nuestra vida y la prueba evidente de que dos almas no se encuentran por casualidad.
José Luis Borges
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